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6. Política Externa
En la última década del siglo XX, el mundo fue agitado por grandes
acontecimientos tales como el fin de la Guerra Fría, la aceleración de
la globalización económica y los avances revolucionarios en tecnología
de la información. Con la comunidad internacional enfrentando nuevas
olas de cambio en el siglo XXI, la interdependencia entre los países
sólo puede continuar aumentando.
Para dar respuesta a los muchos crecientes problemas que trascienden las
fronteras nacionales, temas de seguridad, terrorismo, temas económicos,
daño ambiental, tráfico de drogas, refugiados, etc., la cooperación
extensiva de todos los países involucrados es cada vez más crítica.
Mientras se da respuesta efectivamente a los muchos cambios que están
teniendo lugar, la política exterior de Japón en el nuevo siglo busca
promover activamente la seguridad y prosperidad de la comunidad
internacional toda, reconociendo que ello es inseparable de la seguridad
y prosperidad de Japón mismo.
Los estrechos lazos entre Japón y los Estados Unidos han sido la piedra
angular de la política exterior japonesa en el período de posguerra, y
esta relación se ha fortalecido por los Tratados de Seguridad entre
ambos países. Japón continúa promoviendo una mayor cooperación con sus
países vecinos tales como Rusia, China, y la República de Corea, y está
trabajando en conjunto con la República de Corea y con los Estados
Unidos para mejorar las relaciones con Corea del Norte.
Grandes esfuerzos se están realizando también para fortalecer las
relaciones con los Estados miembros de la Asociación de Naciones del
Sudeste Asiático (ASEAN) y con los países de Oceanía, y para promover la
cooperación regional a través de entidades tales como APEC (Foro de
Cooperación Económica de Asia-Pacífico), ARF (Foro Regional del ASEAN),
y el ASEM (Encuentro Asia-Europa).
Desde su ingreso en las Naciones Unidas en 1956, Japón ha considerado su
compromiso con la organización como uno de los pilares principales de su
política exterior. Japón contribuye a la resolución de las disputas
regionales a través de personal y de asistencia financiera provista a
las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y a otros
esfuerzos internacionales. También apoya activamente los esfuerzos
internacionales para combatir el terrorismo y para resolver problemas en
áreas tales como el medio ambiente, el tráfico de drogas y el
crecimiento de la población.
El significado de los asuntos económicos como un componente de las
relaciones internacionales se ha incrementado significativamente en años
recientes, haciendo de la estabilidad económica un asunto crítico en la
diplomacia japonesa. Reconociendo las responsabilidades que resultan de
ser la segunda economía más grande del mundo, Japón está trabajando para
promover un desarrollo económico saludable en todo el mundo a través de
organizaciones como el FMI, la OMC, y la OCDE, y también está proveyendo
asistencia técnica y financiera para los países en vías de desarrollo a
través de un programa de Asistencia para el Desarrollo (ODA).
En años recientes, Japón ha venido realizando esfuerzos para expandir su
contribución en recursos humanos, a través, por ejemplo, del envío de
personal de Grupos de Asistencia para Desastres y de grupos de monitoreo
de elecciones.
Relaciones con los Estados Unidos
Los acuerdos de seguridad bilaterales y los lazos económicos han formado
el centro de la relación de posguerra del Japón con los Estados Unidos,
pero ambos países también cooperan extensamente en esfuerzos
multilaterales para resolver los problemas globales.
En función de actualizar los acuerdos de seguridad entre Japón y Estados
Unidos para reflejar la realidad del mundo de la Pos Guerra Fría, nuevas
pautas de acción para la Cooperación en Defensa entre ambos países
fueron emitidas en 1997, y leyes relacionadas con estas pautas fueron
promulgadas en 1999. Esto ha puesto a la relación de seguridad entre
ambos países sobre una base estable.
Respecto a las relaciones económicas, los Estados Unidos son el
principal destino de las exportaciones japonesas y la fuente principal
de sus importaciones. La participación japonesa en el déficit comercial
de Estados Unidos, que excedía el 60 % a principios de 1990, bajó a casi
el 20% en el año 2000. Esta es la misma participación que la de China.
Contra este antecedente, las fricciones comerciales actuales entre ambos
países escalaron hasta convertirse en un tema político de importancia
mucho menos frecuentemente que en ciertos períodos en el pasado. En
recientes conversaciones comerciales entre Japón y los Estados Unidos,
ambos gobiernos han venido promoviendo medidas de desregulación bajo la
Iniciativa de la Política sobre Desregulación y Competencia.
Relaciones con China
Japón estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China
en 1972. Las relaciones económicas se desarrollaron rápidamente luego de
ello, y hoy Japón es el mayor socio comercial de China mientras China es
el segundo mayor socio comercial de Japón. En apoyo a la reforma y a la
política de apertura en China, Japón se encuentra asistiendo a China en
la actualidad con ayuda económica. El aumento en los contactos de alto
nivel con autoridades gubernamentales en años recientes está
contribuyendo a profundizar el entendimiento mutuo entre ambos gobiernos.
Relaciones con la República de Corea y con Corea del Norte:
El Tratado sobre Relaciones Básicas entre Japón y la República de Corea,
que estableció las relaciones diplomáticas y consulares entre ambos
países, fue concluido en 1965. En 1998 la visita al Japón del Presidente
Kim Dae Jung de la República de Corea y en 1999 la visita a la República
de Corea del Primer Ministro Keizo Obuchi del Japón, ayudaron a ambos
países a adentrarse en una nueva relación dejando atrás la historia
pasada. En el siglo XXI Japón y la República de Corea profundizarán aún
más sus relaciones a través de una variedad de medios, incluyendo la
celebración en 2002 del “Año de las Relaciones de Intercambio entre
Japón y la República de Corea”, que fue también el año de la co-organización
de la Copa del Mundo de Fútbol.
Por el momento, Japón no ha establecido relaciones diplomáticas con
Corea del Norte. Sin embargo, Japón persiste en las conversaciones con
Corea del Norte en un esfuerzo por normalizar las relaciones.
Relaciones con Rusia:
El primer contacto entre japoneses y rusos ocurrió a fines del siglo
XVII. Japón y Rusia establecieron relaciones diplomáticas en 1855. Luego
de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, la Unión
Soviética ocupó los territorios japoneses de Etorofu, Kunashiri,
Shikotan y las Islas Habomai (los Territorios del Norte). Debido a esta
disputa territorial, aún no se ha concluido un tratado de paz entre
Japón y la entonces Unión Soviética.
Con la caída de la Unión Soviética en 1991 y la emergencia de la
Federación Rusa, las relaciones entre Japón y Rusia ingresaron en una
nueva era. En 1993, el Primer Ministro Hosokawa de Japón y el Presidente
Yeltsin de Rusia firmaron la Declaración de Tokio, en la cual destacaron
la importancia de una pronta conclusión de un tratado de paz a través de
la solución de la disputa territorial.
Desde entonces, Japón y Rusia han reafirmado repetidamente su intención
de promover las relaciones bilaterales basados en esta declaración.
Especialmente, en años recientes, un número de encuentros de alto nivel
se han llevado a cabo con el objeto de concluir un tratado de paz y de
promover los lazos económicos, culturales y en otras áreas.
Las Naciones Unidas y Japón
Japón fue admitido en las Naciones Unidas el 18 de diciembre de 1956, y
su política exterior ha incluido desde entonces el compromiso con la
organización como uno de sus principales pilares. Desde su ingreso Japón
ha sido elegido como miembro no permanente del Consejo de Seguridad ocho
veces, y desde 1960 ha sido miembro regular del Consejo Económico y
Social (ECOSOC). En el año 2000, la contribución del Japón al
presupuesto de la ONU fue del 20,6%. Desde 1986 la contribución japonesa
es la segunda más grande, luego de la de los Estados Unidos.
Japón trabaja por la paz y la seguridad internacional a través de su
participación en las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU,
de los esfuerzos de la ONU y de otros esfuerzos internacionales para la
prevención de conflictos, y de la activa promoción del control de armas
y de la no proliferación. Con la promulgación de la Ley de Cooperación
Internacional para la Paz en 1992, Japón comenzó a enviar personal de
sus Fuerzas de Autodefensa a participar de las operaciones de
mantenimiento de la paz de la ONU, haciendo de esta participación uno de
los medios más significativos de contribución a la paz y seguridad
internacional.
La cooperación internacional del Japón bajo el marco de las Naciones
Unidas se desarrolla en una amplia gama de áreas incluyendo la
asistencia para el desarrollo económico y social de los países en vías
de desarrollo; la preservación del medio ambiente; la protección de los
derechos humanos; la asistencia a los refugiados; el abordaje de
problemas globales que amenazan la seguridad humana como las armas
pequeñas y ligeras, las minas antipersonales, el tráfico ilegal de
drogas, el crimen organizado transnacional, el HIV-SIDA y otras
enfermedades infecciosas; y la promoción del intercambio cultural
internacional.
Con las grandes expectativas situadas en las Naciones Unidas en el mundo
de la Pos Guerra Fría, Japón aboga por la necesidad de reforma de la
organización para equiparla con el poder y la capacidad para responder
efectivamente a una nueva realidad. Japón considera que dicha reforma
debe incluir el perfeccionamiento en la composición y funcionamiento del
Consejo de Seguridad, la adopción de una nueva estrategia de desarrollo
y una mejor coordinación de las actividades de desarrollo y la reforma
financiera de la organización.
Asistencia Oficial para el Desarrollo (ODA)
La asistencia oficial para el desarrollo de Japón incluye asistencia
financiera no reembolsable, asistencia técnica, préstamos y asistencia
financiera otorgada a organizaciones internacionales comprometidas en el
trabajo del desarrollo y la asistencia. A pesar de que el monto de
asistencia externa del Japón ha venido decayendo por razones
presupuestarias desde el año 1998, con el desembolso de U$S 9,8 mil
millones en ayuda externa en 2001, Japón fue, por 10 años seguidos (hasta
el año 2000), el mayor donante de asistencia en el mundo, medido por el
desembolso de asistencia por parte de los países industriales
representados en el Comité de Asistencia para el Desarrollo (DAC) de la
OCDE. En la actualidad Japón se encuentra en el segundo lugar detrás de
los Estados Unidos, entre los mayores donantes de asistencia para el
desarrollo del mundo.
En 2001, 56,6% de la asistencia bilateral del Japón se dirigió al Asia,
11,4% a África, 9,9% a América Central y del Sur, 3,9% al Medio Oriente,
1,6% a Europa, 1,4% a Oceanía, y 15,3% a otros. Mientras en términos
absolutamente monetarios el monto de la asistencia financiera no
reembolsable del Japón en el período 1989-99 fue el segundo más grande,
detrás de los Estados Unidos, el porcentaje de fondos que no necesita
reembolsarse del total de la asistencia japonesa promedia el 45,4%, el
nivel más bajo entre los 22 países del DAC.
Japón implementa su asistencia para el desarrollo de acuerdo con la
Carta para la Asistencia para el Desarrollo adoptada por el Gabinete en
1992 y reformada en agosto de 2003. Esta carta establece 4 principios:
1) la prosecución de la conservación ambiental simultáneamente con el
desarrollo, 2) la prohibición del uso de la asistencia con propósitos
militares o para el agravamiento de conflictos internacionales, 3) el
monitoreo del gasto militar de los países receptores, del desarrollo y
producción de armas de destrucción masiva y misiles y de su comercio de
armas y 4) el monitoreo de sus esfuerzos para promover la
democratización y la introducción de una economía de mercado y de la
situación de los derechos humanos.
La administración de los programas y políticas de asistencia del Japón
se encuentra en un número de ministerios y agencias del gobierno, siendo
el Ministerio de Asuntos Exteriores el coordinador. Son respaldados por
dos instituciones fundadas por el gobierno, el Banco del Japón para la
Cooperación Internacional (JBIC) y la Agencia de Cooperación
Internacional del Japón (JICA).
Intercambio Cultural Internacional
Entre la apertura de Japón al exterior a fines del siglo XIX y la Primer
Guerra Mundial, las relaciones culturales internacionales del Japón
enfatizaron la importancia de la cultura occidental más que la
introducción en el extranjero de su propia cultura. Después de la Primer
Guerra Mundial, la importancia de promover el entendimiento
internacional del Japón a través del intercambio cultural fue reconocido,
y en 1934 la Sociedad para las Relaciones Culturales Internacionales fue
establecida.
En el período de recuperación luego de la Segunda Guerra Mundial, hubo
poco involucramiento del Japón en el intercambio cultural internacional.
El rápido crecimiento económico en 1960 y la creciente visibilidad del
Japón en la comunidad internacional, sin embargo, impulsaron un gran
interés en la cultura y sociedad japonesa entre los demás países. Con el
objetivo de conducir las relaciones culturales internacionales del Japón
sobre bases más sistemáticas, el gobierno del Japón creó una nueva
organización de intercambio cultural, la Fundación Japón, en 1972.
Las actividades de intercambio cultural internacional del Japón son
manejadas principalmente por el Ministerio de Asuntos Exteriores; el
Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología; y dos
organizaciones públicas dependientes de estos ministerios: la Fundación
Japón y la Sociedad Japón para la Promoción de la Ciencia.
Entre los programas administrados por estas organizaciones
gubernamentales y semigubernamentales se encuentran el intercambio
educativo; que incluye la promoción de la enseñanza del idioma japonés
en países extranjeros; el intercambio artístico; el intercambio de
materiales culturales; y la cooperación multilateral cultural, que
incluye la cooperación con la UNESCO y otros organismos internacionales.
Las organizaciones privadas y los gobiernos locales o grupos de
ciudadanos también están promocionando el intercambio cultural. En suma,
en años recientes, ha habido un incremento en el número de grandes
eventos culturales desarrollados en función de proveer una introducción
comprensiva a la cultura japonesa.
7. La Economía Japonesa
La “Economía de Burbuja”
Después del Acuerdo Plaza de 1985, el yen aumentó considerablemente su
valor, llegando en 1988 a 120 yenes por dólar, es decir, tres veces el
valor que tenía en 1971 conforme al sistema de tasa fija. El consecuente
incremento en el precio de los bienes de exportación japoneses redujo su
competitividad en los mercados extranjeros, aunque las medidas
financieras emprendidas por el gobierno contribuyeron al crecimiento de
la demanda interna.
La inversión empresarial se elevó agudamente en 1988 y 1989. Mientras
los precios de las acciones eran más elevados, también las emisiones de
interés variable aumentaron su valor, convirtiéndolas en una importante
fuente de financiamiento para las empresas, al mismo tiempo que los
bancos buscaron en el desarrollo inmobiliario una salida para los fondos.
Las corporaciones japonesas, a su vez, utilizaron sus inmuebles como
garantía para la especulación en el mercado de valores, duplicando así
el valor del suelo durante este período, además de que el índice Nikkei
del Mercado de Valores de Tokio aumentó 180 por ciento.
En mayo de 1989, el gobierno endureció sus políticas monetarias con el
fin de eliminar el incremento del valor de bienes como el suelo. Sin
embargo, las tasas de interés elevadas provocaron que los precios de las
acciones se desplomaran en una espiral. Hacia finales de 1990, el
Mercado de Valores de Tokio había caído 38 por ciento, llevándose
consigo la suma de 300 billones de yenes (2.07 billones de dólares), y
los precios de las propiedades cayeron pronunciadamente. Este período de
recesión se conoce como el “estallido” de la “burbuja económica”.
La Economía desde 1995
La recesión que siguió al período de la economía burbuja se extendió
hasta la segunda mitad de la década de los noventa. En 1995 y 1996 pudo
apreciarse una ligera mejoría en el panorama económico, en parte debido
a la caída del valor del yen, y a la demanda generada por los esfuerzos
de recuperación tras el gran terremoto Hanshin-Awaji de enero de 1995.
En 1997, sin embargo, una serie de factores como el incremento del
impuesto al consumo, la reducción de la inversión gubernamental y la
quiebra de las principales instituciones financieras, provocó que la
recesión empeorara aún más. Las instituciones financieras, abrumadas por
el enorme volumen de carteras vencidas y por los precios de la tierra
que todavía iban a pique, endurecieron sus políticas de préstamos, lo
cual obligó a las compañías a reducir su inversión en plantas y equipos.
Estos factores, combinados con la caída en las exportaciones derivada de
la crisis económica asiática, provocaron que casi todas las industrias
tuvieran ganancias mínimas. Los salarios también disminuyeron, lo cual
afectó todavía más el consumo, y en 1998 la economía japonesa sufrió un
crecimiento negativo.
Ese año el gobierno creó un fondo de 60 billones de yenes, cuyo marco
serviría para otorgar los fondos públicos necesarios para promover la
recuperación económica, además de destinar otros 40 billones de yenes a
medidas de emergencia que permitieran hacer frente a los préstamos casi
nulos que entonces otorgaban las instituciones financieras.
El presupuesto nacional para el año fiscal 1999 incluyó un fuerte
incremento en el gasto para proyectos públicos, y se emprendieron
algunas acciones para bajar los impuestos, como el caso del impuesto a
los créditos para adquirir vivienda. A principios de febrero de 1999 el
Banco de Japón instituyó una tasa de interés del cero por ciento para
inversiones de corto plazo, con el fin de relajar el flujo de moneda, y
en marzo el gobierno destinó 7.5 billones de yenes de los fondos
públicos a quince bancos principales.
Hacia finales de 1999 y comienzos de 2000, empezaron a percibirse
algunos signos de recuperación, como el incremento de los precios de
acciones y el aumento del ingreso en algunas industrias. Además de las
políticas gubernamentales antes mencionadas, otros factores
contribuyeron a mejorar las perspectivas económicas de Japón, como la
creciente demanda de productos japoneses en las economías asiáticas que
iban recuperándose paulatinamente, así como el rápido crecimiento de las
industrias relacionadas con la tecnología de la información. A partir de
2004 se observa una recuperación económica que se está consolidando con
el tiempo, y junto a ella, por primera vez en años, hay un cambio
positivo en la confianza del público consumidor.
Sin embargo, a pesar de la mejoría en algunos sectores, muchas compañías
todavía tienen que absorber una fuerte carga por los costos generados
por el superávit de instalaciones y empleados, y por las deudas
excesivas. De esta forma, es muy posible que Japón experimente en el
nuevo milenio un nivel sin precedentes de reestructuración, fusiones y
adquisiciones, lo cual incluye importantes fusiones y alianzas con
compañías extranjeras. La necesidad de implementar una reestructuración
para sobrevivir está obligando a muchas empresas a suprimir las
tradicionales prácticas de empleo de por vida y ello se refleja en la
tasa de desempleo del país, la cual subió de 2.1 en 1990 a 4.8 por
ciento en marzo de 1999.
Además de enfrentar las nuevas tendencias empresariales, como la
desregulación y globalización, es muy factible que la industria japonesa
se vea profundamente afectada en el siglo XXI por el proceso de
envejecimiento de la sociedad. En 1998 sólo el 16.2 por ciento de la
población tenía 65 años o más, mientras que para 2025 se espera que esa
cifra sea de 27 por ciento. Esto implica un incremento de los impuestos
y de la carga de seguridad social que recaerán en los trabajadores, al
mismo tiempo que la acumulación de capital. También es posible que un
menor ahorro y la escasez laboral resultante se conviertan en un factor
que limite el potencial de crecimiento.
8. Sociedad y Costumbres
Vivienda
El estilo de vida japonés cambió mucho luego de la Segunda Guerra
Mundial. Antes la casa tradicional era unifamiliar, de madera y con
tejas, y el suelo de casi todas las habitaciones se cubría con tatami (esteras
de tramas de junco). Actualmente éstas suelen estar construidas con
pilares de acero y, siguiendo el estilo occidental, suelos de madera.
Además, cada vez son más las familias de las áreas urbanas que habitan
en grandes edificios de
apartamentos de acero y hormigón. Pero siguen existiendo dos notables
diferencias entre los hogares japoneses y las viviendas occidentales: en
los hogares japoneses las personas no llevan zapatos dentro de la casa y
al menos una habitación suele ser al estilo japonés, con suelo de tatami.
Alimentación
El alimento corriente de la dieta tradicional japonesa es el arroz y se
utilizan los palillos para comer.
Los platos más conocidos son:
El sashimi: pequeños cortes de pescado crudo fresco.
El sushi: pequeños cortes de pescado fresco crudo sobre arroz
condimentado con vinagre.
El tempura: originario de Portugal convertido en un plato típico
japonés.
Los fideos soba: fideos de trigo de alforfón.
Yakitori: brochets de pollo. Son muy populares en Japón.


Estos platos pueden ser acompañados con las siguientes bebidas:
Ocha: té verde. Se bebe caliente, sin azúcar y se sirve después
de las comidas o en cualquier reunión.
Sake: vino de arroz.
Shochu: licores de malta de arróz y de otros cereales.
Pero la dieta japonesa es asombrosamente variada. Además del arroz, a
los japoneses gustan del pan, los fideos y una amplia gama de carnes,
pescados, frutas y verduras. Se puede encontrar comida de casi todas las
partes del mundo y entre las favoritas están los platos chinos, la
barbacoa coreana, el curry, los espaguetis, la hamburguesa y la pizza.
Vestimenta
En la actualidad, casi todos visten prendas occidentales. Pero el
vestido tradicional japonés es el kimono, aunque sólo se utiliza en
ocasiones especiales, como bodas o fiestas de Año Nuevo. Los kimonos de
seda suelen ser muy costosos.
El kimono se viste cubriendo el cuerpo en forma envolvente y sujetado
con una faja ancha llamada obi. La vestimenta tradicional del hombre es
el hakama, que tiene forma de pantalones anchos y se utiliza sobre el
kimono. Sobre el kimono puede utilizarse un haori que es una chaqueta
suelta.
En verano ambos hombre como mujer suelen usar el yukata. Éste es similar
al kimono, pero de algodón simple y ligero.
Los accesorios para acompañar al kimono son los geta (chinelas de madera)
o los zori (sandalias bajas hechas de algodón y cuero) y las medias
tradicionales son los tabi, que separan el dedo pulgar del resto de los
dedos para calzar la sandalia.

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