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Discurso pronunciado por S. E. el Sr. Yasuo Fukuda,
Primer Ministro de Japón
en ocasión de la Conferencia de Alto Nivel sobre
Seguridad Alimentaria Mundial:
Los desafíos del cambio climático y la bioenergía
3
de
junio
de 2008
Roma,
Italia
Presidente, Primer Ministro Berlusconi
Secretario General de Naciones Unidas, Sr. Ban Ki-moon,
Distinguidos participantes,
Ante todo, me gustaría iniciar hoy mi alocución haciendo llegar mi
gratitud al Dr. Jacques Diouf, Director General de la
FAO, por su iniciativa de organizar esta Conferencia de
Alto Nivel para abordar la fuerte alza actual en los
precios de los alimentos.
En 1968, se creó aquí en Roma un think-tank con el fin de reunir el
conocimiento de hombres eruditos de todo el mundo que
aceptaron la convocatoria de un italiano, el Dr. Aurelio
Peccei. Este think-tank pasaría a ser conocido como el
“Club de Roma”.
Cuatro años más tarde, en 1972, el Club de Roma publicó un informe
titulado “Los límites del crecimiento” donde lanzaba una
advertencia sobre el agotamiento de los recursos y la
destrucción del medio ambiente. Este informe causó
sensación en el momento de su publicación. Sin embargo,
no muchos de nosotros en ese momento tomamos seriamente
esa profecía. Fue así como mantuvimos nuestra
dependencia de los combustibles fósiles sin reflexionar
acerca de nuestro estilo de producción en masa, consumo
en masa, basura en masa, aumentando con ello
constantemente la emisión de gases de efecto invernadero.
Treinta años han transcurrido desde que el Club de Roma publicó el informe.
Finalmente estamos oyendo el grito de la Tierra. Hoy,
estamos aquí reunidos para resolver juntos el problema
global.
Todos los aquí reunidos somos conscientes de que los principios económicos
básicos del equilibrio de la oferta y la demanda de
alimentos están volviéndose cada vez más inestables. La
superficie cultivable apenas se extiende en algunas
partes del mundo, el cambio climático sigue su evolución
y crece la conversión de alimentos para uso energético;
no obstante, la población mundial continúa creciendo. Se
estima que otras 100 millones de personas corren ahora
peligro de sufrir hambre debido a esta amenaza, y
enfrentamos la posibilidad de que nuestros esfuerzos
realizados hasta el momento para cumplir con los
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) se vean
entorpecidos.
La semana pasada, presidí la VI Conferencia Internacional de Tokio sobre
Desarrollo de África, “TICAD IV”, donde pude
intercambiar opiniones con 40 líderes africanos y volví
a tomar conciencia de la gravedad de esta cuestión. Por
lo tanto, vengo a esta Conferencia con un fuerte
sentimiento de urgencia.
Idea básica
Sr. Presidente,
La cuestión es qué deberíamos hacer frente a esta situación.
En suma, es necesario que todos compartamos un reconocimiento común de la
gravedad de la situación, que analicemos a fondo sus
causas y emprendamos de manera plenamente armonizada
medidas integrales y coherentes que incluyan desde
respuestas a las emergencias hasta iniciativas a mediano
y largo plazo.
Debemos emprender acciones fundadas en el sentido común y los
conocimientos reunidos.
Por lo tanto, considero que el “Marco Global de acción” presentado hoy por
el Secretario General Ban constituye una base sumamente
importante para nuestros esfuerzos. Me gustaría hacer
llegar mi agradecimiento al Secretario General Ban por
su rápida respuesta a este tema.
Medidas de emergencia y a corto plazo para responder a esta crisis
Ante todo, debemos tender nuestra mano en ayuda de quienes están, en este
preciso momento, sufriendo inseguridad alimentaria o
hambre, dado que sencillamente no hay tiempo que perder.
Partiendo de esa base, justamente, Japón anunció un paquete de ayuda
alimentaria de emergencia de aproximadamente 100
millones de dólares estadounidenses que será
desembolsado en julio del presente año, sumándose a los
alrededor de 85 millones de dólares en ayuda alimentaria
que Japón ya distribuyó en 2008. Además, Japón ya aportó
también 10 millones de dólares de asistencia este año a
productores pobres para impulsar la producción de
alimentos, y distribuiremos otros 50 millones de dólares
aproximadamente lo más pronto posible.
Debemos asegurar urgentemente las redes de seguridad social para todos
aquellos que han comenzado a padecer hambre e
implementar medidas para apoyar la siembra de cultivos
para este año y el próximo. Japón tiene la intención de
realizar más contribuciones activas en esta área dentro
del marco internacional coordinado, que incluye la
colaboración con el Programa de Respuesta a la Crisis
Alimentaria Mundial anunciado recientemente por el Banco
Mundial.
Ha habido problemas para conseguir arroz en los mercados internacionales
debido a las recientes alzas de precios. Japón se
apresta a entregar próximamente más de 300 mil toneladas
de arroz importado que están en manos del gobierno
japonés. Me gustaría hacer un llamado a otros países
para que entreguen a los mercados internacionales sus
reservas de alimentos y de esa manera devolver cierto
grado de equilibrio al mercado de alimentos, que
últimamente se ha calentado.
Si eventualmente el problema actual con el mercado de alimentos fuera
consecuencia de la especulación de los mercados u otros
factores no relacionados con la demanda real, es
imperativo que demostremos una voluntad política férrea
para controlar estos factores. Por otra parte, debemos
considerar la creación de algún tipo de mecanismo que
asegure esta voluntad política.
Además, Japón desearía instar a los países a abstenerse de fijar
restricciones a las exportaciones agrícolas y otras
medidas.
En la mesa de negociaciones de la OMC, Japón propuso un plan a través del
cual los países importadores de alimentos estarían en
condiciones de hacer valer sus puntos de vista ante la
imposición de restricciones a las exportaciones. Esto
también apunta al mejoramiento de las condiciones que es
indispensable para una comercialización fluida de los
productos agrícolas. Esperamos ansiosamente el apoyo de
la comunidad internacional a esta propuesta.
Medidas a mediano y largo plazo
Si queremos resolver el problema del alza de los precios de los alimentos
de manera fundamental, cada país debe maximizar el uso
de sus recursos potenciales y alcanzar una mayor
producción agrícola. Japón, en su carácter de mayor
importador neto de alimentos en el mundo, se adhiere a
todas las iniciativas posibles para contribuir a la
estabilización de la demanda y la oferta de alimentos en
el mercado mundial mediante la promoción de una reforma
agrícola interna y aumentando su tasa de autosuficiencia
alimentaria.
Mejorar la productividad agrícola y la capacidad de producción de los
países africanos y otros países en desarrollo constituye
asimismo una tarea urgente. Japón ha participado
activamente en estas áreas, aportando aproximadamente el
30% de la asistencia total de países DAC (Comité de
Asistencia al Desarrollo) para los sectores agrícola,
forestal y pesquero en los últimos cinco años, ocupando
el primer puesto como proveedor de asistencia en estos
ámbitos. La comunidad internacional debe volver a
ocuparse del sector agrícola y comprometerse a aumentar
la asistencia que ofrece.
En la TICAD IV que se reunió la semana pasada, propuse duplicar, en los
próximos diez años la producción de arroz en África,
cuyo consumo está creciendo. De acuerdo con el Programa
General para el Desarrollo de la Agricultura en África,
que constituye el emprendimiento de África destinado a
aumentar la productividad agrícola, Japón, en
cooperación con otros países y organizaciones
pertinentes, promoverá activamente el desarrollo de
infraestructuras tales como irrigación, investigación
sobre mejoramiento reproductivo y desarrollo de recursos
humanos para difundir técnicas de cultivo y otras
medidas.
Señor Presidente,
En lo que se refiere al alza de precios de los alimentos que enfrentamos
en este momento, han aparecido nuevos factores que no se
habían observado en crisis alimentarias anteriores,
tales como las conexiones con el aumento de los precios
de los combustibles, el cambio climático y las
relaciones con los mercados financieros y energéticos.
Por consiguiente, nuestras respuestas deben ser de gran
amplitud y multi-facéticas. Desearía mencionar aquí dos
puntos solamente.
En primer lugar, debemos adoptar con decisión medidas
para mitigar el calentamiento global. Al mismo tiempo,
son necesarias acciones que permitan al sector agrícola
de los países en desarrollo adaptarse al impacto del
cambio climático.
En el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, de enero último, anuncié un
nuevo dispositivo financiero del orden de los 10.000
millones de dólares estadounidenses para promover la
“Cool Earth Partnership” con el fin de prestar
asistencia a los países en desarrollo.
En segundo lugar, debemos garantizar que la producción de biocombustible
sea sustentable llevando a cabo los emprendimientos que
sean necesarios para acelerar la investigación sobre
biocombustibles de segunda generación -- que no
requieren cultivos alimentarios como materia prima – con
el fin de llegar a su producción práctica, de tal manera
que la seguridad alimentaria global no se vea afectada
por la producción de biocombustibles. Japón participará
activamente en estos emprendimientos también.
Hacia la Cumbre del G8 en Hokkaido Toyako
Sr. Presidente
En la Cumbre del G8 en Hokkaido Toyako que se llevará a cabo el mes
próximo, sobre la base de los debates y los resultados
de esta Conferencia de Alto Nivel, mantendremos
discusiones exhaustivas sobre mercados, comercio,
desarrollo, cambio climático y energía, que son
ciertamente los factores combinados causantes del
aumento de los precios, y luego las traduciremos en
acción. Estoy decidido a dar colectivamente un mensaje
contundente que brinde tranquilidad y confianza para el
futuro respecto de los alimentos, que son la base de la
vida y están estrechamente relacionados con la seguridad
humana.
Gracias por su amable atención.
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